martes, 25 de septiembre de 2007

SATIRA


CAUSA ‘EL HABANO’ CAÍDA
DEL TURISMO EN LA ISLA


Por: Héctor Peraza Linares.

El Hombre moderno es gestado, nace, crece.
Se desarrolla, estudia, juega.
Trabaja.
Hace el amor.
Se enamora, casa.
En ocasiones, divorcia.
Ríe, llora.
Gana, pierde.
Tiene hijos.
Muere.
Es enterrado en una ciudad a la que considera su segunda madre.
Los buenos hijos defienden la pureza de sus madres.
Los cubanos somos buenos hijos.
Es por eso, quizás, que a nuestras madres las llamamos puras.

La Habana es una pura.

(De la autobiografía del Caballero de París, novio eterno de La Habana).

En un lugar de Europa se reúnen las ciudades del mundo para adoptar trascendentales acuerdos a propósito del supuesto cambio climático global. Madrid, preside la reunión.
- Tiene la palabra Don París – expresa la capital española.

- Con voz de hierro, que le sale de la armazón de la torre Eiffel, monsieur París dice:

- Yo, para contribuir a minimizar los efectos del cambio climático, lo que necesito es que al Sena le cambien el nombre.

- ¿Qué nombre desea ponerle? – le pregunta Madrid.

- Quiero que mi Sena se llame Seno. ¡Así no tendré que ir a La Habana para disfrutar de un hermoso pecho femenino!

Al escuchar lo dicho por París, Estocolmo, en solidaridad con La Habana, en la voz de su excelencia, el señor Carl Bildt, su Ministro de Relaciones Exteriores, pide la libertad de los más de trescientos presos de conciencia cubanos, prisioneros del régimen castrista e, indignado por lo dicho por monsieur París, grita:

- ¡Yo, Estocolmo, digo que esto colmó mi paciencia!

- ¡Protesto! – expresa roja de ira, que no de ideología, la capital cubana. – ¡Las palabras de Don París me ofenden! ¿Qué se ha pensado usted, viejo verde? ¿Qué soy una prostituta? ¡Pues está en un craso error! Hasta 1959 fui una de las urbes más castas y puras del orbe. Nadie me tocaba las ubres sin mi consentimiento. Lo hacía ¡pol amol! De allá para acá un dictador llamado Castro me ha arruinado por completo. Ahora mis calles están llenas, no sólo de baches, sino también de jineteras.

Desde Noruega, Oslo interviene:

- ¡La Habana no aguanta más! Está harta de escucharnos a los europeos decir que antes de 1959 ella era el burdel de los Estados Unidos. Eso es una mentira histórica que nos hemos inventado los europeos para justificar el hecho de que, aprovechándonos de la miseria en que viven las cubanas bajo el régimen de Castro, hayamos convertido a la isla de Cuba en el paraíso sexual de Europa. ¡Os lo digo!


Bon pide la palabra:

- Yo, en lugar de Bon, pido que de hoy en adelante me llamen Bombón. ¿Saben por qué? Les diré: porque uno de los piropos de los cubanos hacia las mujeres, cuando son bellas, es llamarlas bombón.

- ¡¡Con eso sí estoy de acuerdo!! – expresa La Habana, dejando escapar una sonrisa socarrona. Para apuntalar lo dicho por Bon, agrega – Cuando una chica hermosa camina bajo el sol por una acera, un cubano, al verla, le dice:

- Cambia de acera, mamita, ¡Qué los bombones se derriten bajo el sol!

El chiste hace reír a todas y a todos. A Londres le da un ataque de risa tan fuerte que se le atraganta el minutero del Big Ben entre dos de los puentes del Támesis.
Mi socia, a ti se te atragantó el Big Ben porque eres más vieja que el Big Bang – le dice la simpática Habana. Vuelven a oírse estruendosas carcajadas.

Londres, una vez que logra calmar su explosión de risa, con la conocida flema inglesa, le responde a la capital caribeña:

- Habana, yo te comprendo: Una muchacha tan linda como tú, si no tiene qué darle de comer a sus padres, o a sus hijos e hijas; si no cuenta con dólares para comprar medicinas o ropas en las shoppings propiedad de Castro; si carece hasta de un desodorante, jabón o tubo de pasta dentrífica, es hasta cierto punto comprensible que se dedique a la jinetería, es decir, que se prostituya con los turistas, en especial europeos y, principalmente españoles, que visitan la isla. To be or not to be: ¡That is the question! Te diré algo que pocos en el mundo conocen: Lo que quiso decir Shakespeare con esa frase es, precisamente, el grito de batalla de las jineteras: ¡Sálvese quién pueda!

-¡That is the question! – manifiesta, desde las antípodas australianas, Camberra.

A renglón seguido apunta:

- ¡Yo, Camberra, juro que La Habana no es una gamberra!

- Es verdad lo que dice Camberra – sentencia Lobito, la delegada de Angola - La Habana no es una gamberra. Es una ciudad decente, acogedora, honrada, de muy buenas costumbres. No tiene la culpa de que el régimen la obligue a jinetear. Eso lo conocí cuando Castro, tratando de imponer el comunismo en mi tierra, envió a miles de habaneros a morir aquí. Yo, Lobito, lo vi to’ así.

La diva de Albania, Tirana, expresa de sopetón:

- ¡La Habana jinetera, es la causante del calentamiento del planeta!

Madrid, haciendo uso de su Real autoridad, tras dar un mazazo en La Rambla de Barcelona, le señala a la que acaba de hablar:
- Vos no tenéis derecho a hacer uso de la palabra. ¡Vos sois la versión femenina de Castro! Él es, tirano. ¡Vos sois, Tirana!

Ecuador, por medio de Quito, le responde a Tirana:

- ¡Yo, Quito, no quito ni una palabra a lo dicho por Madrid!

Desde el África, Addis Abeba, vocifera:

- La Habana no tiene la culpa de ser caliente. Ella es así porque de la caña de azúcar se saca el aguardiente, que es una bebida, como es sabido, ardiente. ¡La culpa del calentamiento global la tiene Maputo!

El aludido, desde Mozambique, lanza su réplica:

- ¡Yo soy Maputo. É Verdá. Pero no soy el má puto!

En medio del debate, Suiza, completamente ebria de paz, grita:

- ¡La Habana se ha tomado mi Ginebra!

De súbito supino, La Habana comienza a llorar desconsoladamente:

- Castro me ha convertido en el burdel de Europa, de parte de Asia y de Canadá. Algunas, como Tirana, me acusan de ser la culpable del calentamiento global. Suiza piensa que me he tomado su Ginebra.

En solidaridad con La Habana, Brujas, una de las belgas delegadas al encuentro, manifiesta conmovida:

- ¡¿Qué es esto?! ¡Estamos llevando a cabo una caza de brujas contra La Habana!

La Habana no llora más. Con gran dignidad manifiesta:

- Voy a demostrarles que no soy una prostituta. Les confesaré el secreto que he guardado durante mis más de cuatrocientos años de existencia.

Las frases de la cubana crean gran expectación entre los asistentes a la reunión. Se producen comentarios, cuchicheos, voceríos, discusiones, gritos y golpes que desembocan en una reyerta de envergadura. Madrid, para poner orden en aquel gallinero, con cuatro viejos mosquetes dispara cuatro tiros al aire desde la Puerta de Alcalá, y exclama:

- ¡Silencio mundial! ¡Qué hable La Habana o que calle, con sus calles llenas de baches y de jineteras, para siempre!

- Les diré mi secreto, pero antes les haré dos preguntas. ¿Saben ustedes cuál es el país del mejor tabaco del mundo?

- ¡Cuba! – le responden a coro.

- ¿Saben ustedes qué nombre recibe un puro en España?

- ¡Habano! – le dicen.

- ¡That’s the question! Les confesaré mi secreto para que comprendan por qué ni he sido ni soy ni podré ser nunca una prostituta. Por ser la capital del país que produce el mejor puro del mundo, como en realidad me llamo no es La Habana, sino: ¡El Habano!

La noticia cae como una bomba en aquella reunión. Se crea el caos absoluto. En medio del tumulto y el desorden se oyen con claridad algunas frases:

- Después del cambio de sexo de La Habana por El Habano, nuestra Europa no será nunca más Europa. ¡Ahora querrá ser Europo! – expresa solemnemente París.

- ¡Y Canadá pretenderá ser Canadó! – asegura Ontario.

Suiza, abriendo uno de sus cartones, advirte que a partir de aquel día se llamará Suizo.

Para no quedarse atrás, y estar a la moda, Maputo vocifera:

- ¡Yo me llamaré Maputa!

- ¡Esto es el fin del mundo! - vocea Madrido – ¡Doy por terminada la reunión! ¡That is the question!

El Habano, según fuentes diplomáticas acreditadas en la isla, se acaba de hacer una operación de cambio de sexo mediante la cual le implantaron, en el municipio Centro Habana, un puro H Uppman del que penden dos bolas de hierro de los antiguos cañones del Morro conocidos como ‘Los Doce Apóstoles’.

La transformación de El Habano llenó los titulares de la prensa escrita y digital, y los noticieros de radio y televisión del mundo. Cientos de miles de españoles, europeos, canadienses y asiáticos, practicantes viciosos y asiduos del turismo sexual en Cuba, ante el cambio de sexo de la capital cubana, han decidido no viajar más de turismo a la isla.

Sentado frente al malecón, en la azotea de una embajada europea de habla hispana, El Habano expresó a un periodista independiente:

- He liquidado al turismo sexista. Ahora tengo un nuevo proyecto.

- ¿Cuál? – le preguntó el reportero.

-¡Acabar con el régimen castrista!

-¿Lo jura?

-¡Lo juro!

-¿Por quién lo jura?

-¡Por la pura!

SATIRA



OÍDOS SORDOS Y PALABRAS NECIAS

Por: Héctor Peraza Linares.
Ring... ring... ringgggggg...
-Diga.
-¿Qué? ¿Le duele la barriga?
-No señor. Yo no soy su amiga.
-¡Ah! Sí. Las hormigas son muy trabajadoras.
-Sí señor. Es verdad. En el mundo hay mucha gente estafadora.
-¿Y que hace usted montada en una locomotora?
-Sí. A esta hora siempre me tomo un vaso de leche caliente.
-¿Qué es usted una señora que busca pretendientes?
-Además de la leche caliente me gustan el café y el vino.
-Me alegra que tenga usted muchos pretendientes, entre ellos un japonés y un filipino.
-¿Qué al presidente ZP los disidentes le importan un comino?
-¡Así qué dos de sus pretendientes son chinos!
-¡Claro! ¡Claro! Lo mismo le sucede a Moratinos...


(El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, acaba de obtener el Primer Premio del Concurso Internacional de Chistes Macabros (CICHIMA), al expresar: “en Cuba no hay presos políticos, no hay gente en la cárcel por pensar diferente, sino mercenarios”. El Segundo Premio del CICHIMA, recayó en el Comunicado Oficial publicado días atrás en La Habana, al término de las conversaciones entre las delegaciones diplomáticas de España y Cuba. El citado documento ganó el mundial certamen con esta afirmación: “En las sesiones de trabajo se ha discutido sobre todos los Derechos Humanos para todos”).

He aquí la transcripción anti-tequegráfica de dichas conversaciones:

REPRESENTANTE DE LA DELEGACIÓN CUBANA: Dígale a Zapatero que el gobierno cubano respeta todos los Derechos Humanos, entre ellos el derecho a respirar.

REPRESENTANTE DE LA DELEGACIÓN ESPAÑOLA: ¡Muy importante! Se lo comunicaré al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien conocemos en España por ZP. Respirar es un Derecho Humano fundamental reconocido por el Partido Socialista Obrero Español. ¿Vuestro gobierno también respeta el Derecho Humano a pensar?

RDC- ¡Por supuesto! ¡El Gobierno cubano no se mete en el cerebro de nadie para interrumpirle u orientarle sus pensamientos! ¡Aquí cada cual piensa lo que le da la gana y la Seguridad del Estado no detiene a nadie por lo que piensa! Uno de los principios básicos de la revolución dice así: “Piense lo que piense el que piense que piensa, la revolución piensa por el que piensa lo que piensa, y lo que no piense el que piense, la revolución lo piensa por el que no lo piensa aunque lo piense”

RDE- ¡Formidable! Los disidentes cubanos exiliados en España aseguran que ustedes no permiten que la gente hable con libertad. ¿Es cierto eso?

RDC- ¡Por supuesto que no! Aquí todo el mundo habla. ¿Acaso nos acusarán de haberle cortado la lengua a los cubanos dentro de la isla? ¡Esas son infamias! Salga y camine por las calles y campos de Cuba. Comprobará que la gente habla en las colas, en el interior de los camellos, en las posadas, y antes, durante y después de hacer el amor. En todas partes siempre encontrará gente hablando. ¡Esa es una prueba evidente e indiscutible de que en este país todo el mundo habla!

RDE- ¡Magnífico! Veo que el gobierno socialista cubano es un ejemplo en materia de respeto a los Derechos Humanos. ¿Y si llueve? ¿Pueden los cubanos caminar bajo la lluvia?

RDC- ¡Por supuesto que sí! Además, todos y cada uno de los más de once millones de habitantes de este país tienen el Derecho Humano de caminar, por igual, bajo el sol y a contemplar las estrellas y la luna en las noches despejadas. ¡Ni un solo opositor o periodista independiente puede negar esa verdad! ¡Permitimos que, quien lo desee, le ladre, maúlle, relinche o, incluso, que le tire piedras a la luna!

Suena el teléfono móvil del Representante de la Delegación Española.

RDE- Sí. Sí. El diálogo está resultando muy positivo. Se lo pueden comunicar a ZP. ¿Cómo? Sí. Sí. Hasta ahora el Representante de la Delegación Cubana me ha hablado de cuatro o cinco Derechos Humanos fundamentales que en Cuba se respetan íntegramente. ¿Cómo? Sí. Sí. Se lo preguntaré. Esperen un momento, por favor. No cuelguen. –dirigiéndose al RDC- La llamada que me han hecho es de La Moncloa. Allá quieren saber si en este país los ciudadanos y ciudadanas tienen plena libertad para masturbarse.

RDC- ¡Desde luego! Dígale a La Moncloa que la Revolución no prohibe ni la masturbación ni las felonías ni el 69 ni el fraile ni el francés ni el mira quien viene ni el ruso ni el turco ni el griego al natural ni ninguna de las posiciones del Kama Sutra. Permitimos, incluso, los completos, los supercompletos y los garganta profunda. Comuníquele que en Cuba hay plena, absoluta, total y completa libertad de Derechos Humanos de masturbación, tanto para los nacionales como para los extranjeros que nos visiten. ¡La libertad de masturbación es uno de los grandes logros de nuestra Revolución!

RDE- ¿Cómo? ¿Qué han escuchado ustedes todo lo que acaba de decir el Representante de la Delegación Cubana? Muy bien. Esperen, por favor. Transmitiré vuestro mensaje a mi interlocutor – vuelve a dirigirse a RDC - La Moncloa felicita al gobierno cubano, en particular, por el respeto que tienen las autoridades de este país por la plena libertad sexual. En ese sentido mi gobierno quiere saber si ustedes permiten el francés sin goma y el beso con lengua.

RDC- ¡No faltaba más, hombre! Esos son dos Derechos Humanos que la Revolución protege a capa y espada. De igual manera aquí los ciudadanos y ciudadanas están autorizados a montar dúplex, tríos con besos negros, stripteases, a cuatro u ocho manos con arnés, lluvia, fantasía y multiorgasmos. Dígale a su gobierno que, incluso, se admiten novedades e invenciones en cuanto a las posturas.

RDE- ¡Estupendo! Antes de colgar el teléfono la Moncloa me ha dicho que le transmitirá al presidente ZP la extraordinaria cantidad de Derechos Humanos que protege y respeta el gobierno cubano.

Concluye el primer día del diálogo. A la mañana siguiente continúa el encuentro.

RDC- Para que usted lo sepa, le diré algo, compay. En este país, cada treinta o cuarenta días a cada cubano le corresponde un boniato, un plátano macho, un trozo de calabaza, una yuca o una papa por la libreta de racionamiento. ¡Nuestro gobierno le concede a cada persona el Derecho Humano de comerse la vianda que le toque por la cartilla el día y a la hora en que a cada cual le dé su real gana!

RDE anota en su agenda: “Muy importante: En Cuba hasta los boniatos, los plátanos machos, los trozos de calabazas, las yucas y las patatas tienen Derechos Humanos”.


RDC- Transmita al presidente ZP que, por si fuera poco, Cuba es el único país del mundo donde más se respetan los Derechos Humanos de los Insectos. Por ejemplo, en las casas de los cubanos, las cucarachas, moscas y mosquitos disfrutan de todos los Derechos Humanos. El artículo uno de nuestra Declaración Cubana de Derechos Humanos de los Insectos, dice así: “Todo insecto tiene derecho a circular libremente por la isla y cayos adyacentes, y a elegir su residencia en la casa, cafetería, restaurante, hospital, comedor obrero, funeraria o posada que estime conveniente. Sólo les están vedados los hoteles donde se hospedan los turistas extranjeros”.

RDE- ¡Fantástico! ¿Queda algún Derecho Humano más que respete vuestro gobierno revolucionario?

RDC- ¡Exacto! Puede usted decirle a Moratinos y a Zapatero que en nuestro país cada mujer tiene el Derecho Humano de hacer lo que más le plazca con el par de huevos que le corresponde quincenalmente por la cartilla de racionamiento. Si se los quiere comer crudo, ¡Se los come crudos! Si prefiere darles candela y comérselos cocinados, ¡Se los come cocinados!

RDE- ¿Y si lo que le place es hacer tortilla?

RDC- ¡El gobierno revolucionario le concede el Derecho Humano de hacer tortilla!

RDE- ¡Qué maravilla! Cuba es, sin dudas, el país donde más Derechos Humanos se respetan en el mundo. ¡Es increíble! ZP se pondrá muy contento cuando le informe personalmente de todo lo que usted me ha impuesto.

RDC- Me faltaba decirle RDE el más importante de los Derechos Humanos existentes en Cuba. Es el que garantiza y otorga a los habitantes de este país, de cualquier edad, sexo, raza, religión, tendencia sexual o idea a gritar en cualquier lugar, a cualquier hora del día y de la noche y ante quien sea y como sea, frases como la siguiente: ¡Viva el Comandante en Jefe!

RDE- ¿Si alguien grita lo contrario? ¿Lo meten en la cárcel?

RDC- ¡Sí!

RDE- ¿Se convierte automáticamente esa persona en un preso polítco?

RDC- ¡No! ¡Se convierte pérezroquemente en un mercenario!

lunes, 24 de septiembre de 2007

SATIRA

LOS SUPERREVOLUCIONARIOS
Y
LA CICUTA




Diario GRANMA


ÖRGANO OFICIAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Riflexiones del Comandante en Jefe (5)




Los superrevolucionarios son una mezcla de:

pseudorrevolucionarios,

minirrevolucionarios,

suprarrevolucionarios,

megarrevolucionarios,

tontorrevolucionarios,

tarrúrrevolucionarios

y contrarrevolucionarios.

¡Son, en fin de cuentas, enemigos de la revolución!


Ellos me aconsejan que abra de par en par la economía del país a la inversión extranjera. ¡Algo parecido me dijo el Papa Juan Pablo II cuando visitó a Cuba! ¡Quieren ser más papistas que el Papa! ¡Quieren bailar en casa del trompo! ¡Quieren que la carreta vaya por delante de los bueyes!

¡Quieren que al pueblo cubano le llenemos los bolsillos de dinero para que los habitantes de este país dejen de ser comunistas y se conviertan en consumistas!
No se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía. La palabra soberanía viene de soberano. ¡Yo soy el soberano de este país! ¡Yo soy su soberanía! Por lo tanto, si los bolsillos de los cubanos de la isla se llenan de dinero, como pretenden los superrevolucionarios, ¡yo sería vendido como se vende un buey viejo e inútil al matadero! ¡Y a mí nadie me vende como un buey viejo e inútil al matadero de la historia!

El pueblo, por el amor infinito que me profesa, antes que perder la soberanía, es decir, antes de permitir que me envíen al matadero de la historia, prefiere tener los bolsillos, el estómago, la cocina, los escaparates, los periódicos, la televisión, la radio, las farmacias, las bodegas, las carnicerías, las panaderías, las dulcerías, las pescaderías, la mente, y el futuro vacíos. ¡Yo soy la soberanía! ¡La soberanía soy yo! ¡L`etat c’est moi!

¡Doy mi reino por otro caballo! ¿Quién es el caballo? ¡El caballo soy yo!
Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria. He criticado a mis ministros, a miembros del Comité Central y del Buró Político. He criticado y condenado a la muerte por fusilamiento a militares como el General Ochoa. He criticado a timbiricheros, merolicos, boliteros, macetas y cuentapropistas.

Lo que nunca he hecho ni haré jamás será autocriticarme. ¡Mis enemigos darían un ojo de la cara porque yo me criticara a mí mismo y dijera, por ejemplo, que he sido y soy un irresponsable, un criminal, un gran ladrón, un traidor, un mentiroso, un demagogo, un megalómano, un charlatán, un politicastro, un cantamañas, un fariseo, un tartufo, un engañabobos, un aprendiz de genocida, un buscaguerras, un tirano, un diablo hecho persona, un loco! Detuve a tiempo la inversión extranjera en viviendas.

¿Qué pretenden los extranjeros? ¡Pretenden, nada más y nada menos, que inundar de casas nuestra isla! ¡Qué insolencia! ¡Qué desvergüenza! ¡Qué estúpida manera de manifestar los superrevolucionarios su vicio consumista! ¡El pueblo cubano no quiere casas! ¡El pueblo cubano lo que quiere son cosas! ¡Y yo llevo casi cincuenta años dándole esas cosas a través de la cartilla de racionamiento!

¡Casas, no!
¡Cosas, que no sean por la cartilla de racionamiento, tampoco!
¡Ni casas, ni cosas, ni siquiera el Padre Las Casas!

¡Ni tampoco el antiguo programa televisivo Casos y Cosas de Casa!
¡No es lo mismo un pueblo pobre, sin casa ni comida en abundancia ni automóvil ni libertad de expresión, de asociación o de reunión, ni ropa ni zapato ni celular ni computadora ni mp-4 ni GPS ni Play Station ni juguetes ni quesos ni leche ni jamones ni aceitunas ni frutas ni vegetales y sin la posibilidad de viajar de turista a países extranjeros, pero comunista; que un pueblo rico, con casas, comida en abundancia, automóvilies, libertad de expresión, de reunión y de asociación, ropas, zapatos, celulares, computadoras, mp-4, GPS, Play Station, juguetes, quesos, leche, jamones, aceitunas, frutas, vegetales y con la posibilidad de viajar de turista a países extranjeros, pero consumista!

¡Nuestro pueblo prefiere seguir siendo muerto de hambre y comunista, antes que rico y consumista!

Comunistas, ¡sí!

Consumistas, ¡no!

Que a nadie le quepa la más mínima duda: los revolucionarios somos comunistas; los superrevolucionarios ¡son consumistas!

¿Es lo mismo un superrevolucionario que un contrarrevolucionario! ¡No y cien mil veces no! Un superrevolucionario es peor que un contrarrevolucionario. Al contrarrevolucionario, el revolucionario lo tiene fuera y de frente; al superrevolucionario, el revolucionario lo tiene a la espalda y dentro. En conclusión: un superrevolucionario es un revolucionario que porta en su interior un contrarrevolucionario.

En lenguaje biotecnológico, un superrevolucionario es un gusano de segunda generación.

Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas.

¡Desconocen que el gobierno revolucionario cubano prohibe la mendicidad! ¡Aquí el único autorizado a mendigar soy yo! ¡La ex Unión Soviética nos daba a diario una limosna de ocho millones de dólares que yo me encargaba de despilfarrar en guerras por todo el mundo, infiltración de espías en Estados Unidos y otros países capitalistas, propaganda comunista dentro y fuera de la isla, y en geniales planes surgidos de mi cabeza con los cuales he ido destruyendo, año tras año, la economía de este país!

Ahora le mendigo a Chávez petróleo y ayuda financiera. Me enorgullezco de ser el más grande mendigo revolucionario de la Historia de la humanidad.

¡En esta riflexión aprovecho para autoproclamarme Comandante en Jefe, Primer Ministro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, Secretario General y Máximo Líder de los Mendigos del Mundo!

¡Soy el superjefe del lumpenproletariado mundial! ¡Si Carlos Marx resucitara y viera lo bien que desempeño tamaña responsabilidad!

¡¡Una limosnita internacional de quinientos mil millones de dólares antes de que estire la pata, por favor!! ¡Necesito mucho dinero para mi inminente viaje al más allá! En el sepulcro de los faraones sus súbditos colocaban enormes riquezas. ¡En el mío mis súbditos tendrán que colocar a la isla de Cuba y sus once millones de habitantes! ¡Será la pirámide más grande del mundo!

¿Qué es lo que pretenden darme los superrevolucionarios? ¿Una limosna como la que me daba la URSS o como la que me da Chavez? ¡No! Los superrevolucionarios chinos, rusos, latinoamericanos y españoles de la llamada izquierda extrema lo que ansían darme es ¡veneno puro! Tales superneoliberalistas me aconsejan que libere la economía para que de esa forma cada obrero en la isla posea dos coches, como sucede en Estados Unidos y otros países desarrollados.

¡Ahí está el veneno puro! ¿Qué veneno? ¡El CO2! ¿Qué significa CO2? Significa: CADA OBRERO 2 automóviles ¡Semejante consumismo no cabe en el comunismo! ¡Aquí los únicos que puede tener dos o doscientos coches somos los dirigentes comunistas, no consumistas, de este país!

Contagiados con la propaganda imperialista se sienten supermanes revolucionarios cuando en realidad no son otra cosa que superratones contrarrevolucionarios. ¡Sepa Brandon Routh, el último y reciente intérprete de Superman, que ni Clark Kent ni él podrán destruir la revolución! ¡Y la revolución soy yo! ¡ Y yo soy más fuerte que Superman, porque a mí no me hace daño ni me mete miedo la criptonita! ¡La criptonita es un arma de la revolución!

Quieren que me tome la cicuta, ¡veneno puro!, igual que se la tuvo que tragar Sócrates, hace dos mil cuatrocientos años. ¿Qué pretenden con eso?

Si en tiempos de hambruna, en la isla de Zea, en la antigua Grecia, los hombres mayores de 60 años eran obligados a tomarla por el bien común, en un sacrificio tendiente a que los alimentos fuesen suficientes para el resto de la población, yo digo, y más que digo, afirmo, que en este país, para que los alimentos sean suficientes, ¡deben tomar la cicuta todas las personas mayores de diez años, menos yo!

Las recetas para la economía cubana que me sugieren los superratones superrevolucionarios, constituyen una trampa mortal en la que no caeré. ¡No hay trompo, trompeta, trompa ni trompada que me haga caer en semejante trampa de los tramposos trampolinistas neoliberales de izquierda!

¡Abajo la cicuta contrarrevolucionaria!

¡Viva la criptonita revolucionaria!

viernes, 21 de septiembre de 2007

SATIRA

CUENTO PARA DORMIR A MI FUTURO NIETO
Por: Héctor Peraza Linares.

“Y las ranas luchaban con el mundo,
. una a una,
dos a dos
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ranas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas
y el gloo amarillo de la miel”.


Federico García Lorca “Vals en las ramas”.







- Abuelito, dime un cuento para quedarme dormido.

- ¿Cuál deseas que te cuente?

- El de la ranita que hace: croaccc croaccc croacccc (1)

- ¿Quieres que te haga el de los abejorros que construyen nidos de barro dentro de las celdas tapiadas: úúúúúúúúúúú ...óóóóóóóóóó...úúúúú... óóó... úúúóó?

- No. Esta noche, no.

- ¿La gallina y los pollitos: cloocc pío pío cloocc clooc pío pío clocc pío pío?

- Tampoco, abuelito.

- ¿El pitirre, al salir por la mañana y al volver por la tarde: pitiiiiiirreee pitiiiiiiirreee pitiiiiiiiirreeee?

- No, abuelito, no.

- ¿El caballo, supongo cuando el dueño le echa maloja, cogollos de caña de azúcar o hierba de pangola en el potrero: iiiiiiiiiiiiiiiijijijijijij iiiiiiiiijiijijijijjjijiiiijiij?

- No, no, no, no, no, no y no.

- ¿El toro, sospecho que al ver pasar cerca de él a las vacas que algún campesino lleva a ordeñar: múúúúúúúúúúúúúúúúú... múúúúúúúúúúúúúúúúúúúm?

- No.

- ¿El de las hormigas, silenciosas e incansables, que una tarde, mientras estoy en el cuarto de los interrogatorios, se aprovechan para cubrir, como si fuesen una sábana negra en movimiento, la bandeja con la escasa comida que sobre la litera me ha dejado el conduce?

- Qué no, abuelito. Qué no. Quiero que me hagas el que siempre te pido me cuentes y nunca me cuentas.

- ¿Cuál?

- Ya te lo dije, abuelito. ¡El de la ranita que hace: croaccc croaccc croacccc!

- ¿Te repito el de los perros lobos y los mosquitos: aaaaaúúúúúúúúúúú aaaaaúúúúuúúúúúúúúúuúúúú éééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééé?

- Abuelito, no. Ése no, porque estaría veinticinco días y noches sin dormir.

Reflexiono:

“La culpa la tiene el hambre que pasé en las tapiadas”.

- ¿Y si te hago el de la cabra, el guanajo y el burro: beeeeeeee beeeeeeeeeeeeee guruguruguruguruguruuuu guruguruguruuuu aaaajaacccc aaaajaaaccc aaaajaaaaccc?

El niño mueve la cabeza en señal de negación.

Recuerdo el soleador:

- ¡Ya sé! Te haré el cuento de las carroñeras y mudas auras tiñosas.

Me responde que no con el dedo índice de su mano derecha.

Vienen a mi memoria, de golpe, las siete tapiadas en las que estuve preso en Cuba, en el verano de 1997.

- ¿Prefieres oír de nuevo el de los gorriones que, día tras día, escucho piar en los atardeceres y en cada amanecer: pipipipipipipipipi pipipipi pipipipipipi pipipipipipipi?

Realiza el mismo mohín anterior, y repite:

- El de la ranita. El de la ranita. El de la ranita.

- ¿La cucaracha, que logro abandone la celda induciéndola a salir por debajo de la gruesa puerta de hierro que sella, herméticamente, la tapiada?

- Tampoco.

¿La rata, a la que una noche tiran una lata los oficiales de turno y que, probablemente, es la misma lata que lanzan: ¡TRANNN!... ¡TLAMMM!... ¡TRANNNPANTLINTLANN!... ¡PLANNCAMMM!... ¡TRANNPLINNPAN!..., por el suelo del pasillo, en las madrugadas, para que los presos nos despertemos sobresaltados, haya o no haya rata?

- No, abuelito. No.

- De acuerdo. Voy a contarte el de los gallos: quiquiiiriquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... cocorrrocóóóóóóóóóóó. Este último canta de esa forma por ser afrancesado – le aclaro.

Bosteza y, en medio del bostezo, deja escapar un largo no.

Retorno al soleador, lugar donde veo el sol, durante 15 minutos, cada ocho días:

- Te haré el más bonito de todos.

- ¿Cuál, abuelito?

- ¡El de las mariposas que, al aletear por encima del soleador, pueden provocar un tifón cerca de la muralla China, o un ciclón que pase por Batabanó, Quivicán y Bejucal, al sur de La Habana, como el que cruzó por esos pueblos en 1944!

- Ése me gusta mucho, abuelito, ¡pero hoy quiero el de la ranita!

Pienso:

- ¡Qué nieto más terco tengo!

Le miro el rostro y percibo que él piensa lo mismo acerca de mí.

Me agarro a las gruesas y cruzadas barras de hierro del soleador, situadas a cincuenta centímetros por encima de mi cabeza, y miro al cielo.

- Mijito, quiero contarte el de las palomas rabiches: ruoor-ruoor-ruoor-rur...; los tomeguines del pinar: chirichichiri titiriririr chíchchíí; y, en especial, el de los sinsontes que, posados en las ramas de guásimas, guayacanes, cedros o almácicos o, desde el racimo de palmiche de una palma real, imitan el canto de todas las aves cubanas.

El pequeño ladea, con lentitud, la cabeza a uno y otro lado de la almohada.

Sigo, mientras tanto, en el soleador, ese divino espacio rectangular de cuatro por seis metros que, como si fuera el fondo de un profundo pozo, me ofrece durante un cuarto de hora, tres o cuatro veces al mes, la posibilidad de ver el precioso cielo cubano.

- ¿El de las abejas, las avispas, las arañas o el de los grillos que, con sus monótonos y estridentes chirridos: crriccc-crriiiicc-criiiiiiiccc-crriiiiiiiiic..., no dejan dormir, por tenerle fobia a esos insectos, al preso que comparte conmigo la tapiada?

Me miro el rostro en el permanente charco de agua lluvia que hay en medio del soleador, tal y como se miraban sus caras los indios taínos en las aguas del río Toa, los Siboneyes en el Agabama, o los Guanajatabeyes en el Cuyaguateje.

Saco la lengua para que el sol entre en mi boca hasta la garganta. Hago varias planchas y cuclillas. Me cuelgo de los barrotes para estirarme. Salto en el mismo sitio varias veces. Bailo una suiza imaginaria. Tiro golpes al aire como si boxeara con un contrario invisible. Siempre con la vista clavada en el cielo, en las pasajeras y libérrimas nubes. Envidio a las aves que vuelan, fugazmente, por encima de mi cabeza, y lamento desconocer la heteromancia.

Acaricio, con la yema de mis dedos, la planta que crece fuera del soleador, uno de cuyos tallos se enreda, con sus verdes, pequeñas y tiernas hojas, en las abultadas barras de hierro que fungen de rejas y de claustrofóbico mirador. Disfruto el aire puro. Respiro hondo, muy hondo.

Doy sol a mis testículos.

Trato de captar cualquier sonido que produzcan las aves, los animales que no puedo ver, así como la voz de los jóvenes reclutas del Servicio Militar Obligatorio que muy cerca de allí tienen la barraca. Ellos se cuentan los ligues del último pase y cómo hacen el amor esas muchachas. Sonrío: en mi juventud también fui cadete (en la base aérea de San Julián) y soldado-fundador de las Tropas Coheteriles Antiaéreas.

Siento el sol entrar por mis poros. Mi piel lo almacena, entre la epidermis y la dermis, para que sus saludables rayos me duren hasta que el indio (2) y yo nos volvamos a encontrar.

El sol no nace para todos: está a punto de entrar el conduce. Dentro de unos minutos, otras más de ciento noventa horas en la humedad, falta de aire puro, incertidumbre, intriga, absoluto aislamiento y permanente zozobra de la tapiada.

- Eeeel deeee laaaaa raaaniiiiitaaaaaa... aaaaabueeeeliiiiiitoooooooo.

Murmura, con voz casi inaudible mi nieto, y se queda, angélicamente, dormido. De puntillas, para no hacerle ningún ruido, salgo de su habitación.

En el más absoluto silencio. ¿Por qué? Por que a los tapiados les está prohibido hablar cuando son sacados de las celdas.

Esa noche, en la tapiada número quince, le relato, a la rana con la que converso cada anochecer, el cuento hecho a mi nieto. Ella, vanidosa al saber que el niño es su fan, desde algún resquicio de las tapiadas, al estilo Míster Bean, me responde:

- ¡Croaccccc! ¡Croaccccccccc! ¡Croacccc!

En ese mismo instante oigo que abren, estrepitosamente, la puerta de la celda. Le grito mentalmente a la rana que se calle. Entra el conduce que está de guardia ese día.

- ¡¿Dónde está?! – me rebuzna.

- ¿Quién?

- ¡¿Quién va a ser?! ¡¡La rana!!

- ¿La rana? ¿Qué rana? – le pregunto con cara de Forrest Gump.

- ¡¡La rana con la que usted estaba conversando!! – me vocifera.

- Yo con quien converso es con mi nieto – le digo en voz muy baja y agrego:

- Por favor, no grite, que el niño está dormido.

Con el dedo índice en los labios, musito:

- Siiissssssssssssssssssssssssssssssssssssssss ...

El conduce gruñe, resopla, cierra los puños, levanta los colchones de lona y malangueta, mira y remira debajo de las literas, sacude mis botas, busca en los bolsillos de mi pantalón, revisa el hueco en el piso donde hago mis necesidades fisiológicas.

Sin disimular su irritación, da por concluida la infructuosa búsqueda.

- ¡¡¡Ni usted ni esa maldita rana se van a burlar de mi!!! – Rebuzna al partir.

Al escucharlo rebuznar por segunda vez, el burro no se calla y le responde:

- ¡¡¡Aaaajaaaacccc!!! ¡¡¡Aaaajaaaaccc!!! ¡¡¡¡¡Aaaaaaaajaaaaaaaaaaccccccccc!!!!!

Se marcha. Cierra la puerta con tanta fuerza que el estruendo despierta a mi nieto. Es cuando la rana lanza a los aires de la prisión, cual soprano desde el escenario del Real Teatro de Madrid, la Scala de Milán o el Carnegie Hall de Nueva York, su ópera-guaracha prima y, a la vez, postrera, quizás, de Verdi o del Benny Moré (3):

- ¡Croac! ¡Croaaac! ¡Croaccc! ¡Croacc! ¡Croa! ¡Croaacc! ¡¡¡Croááááááááááááá!!!

El último croááááááááááááá es de pánico y dolor.

Al escucharla, al pequeño, semidormido, se le dibuja una sonrisa de plena felicidad en el rostro y, sin pausa, regresa a las profundidades de su interrumpido sueño.

Por la mañana, el Oficial y el conduce de guardia entran en la tapiada con el objetivo de efectuar la inspección diaria. Antes de marcharse, el segundo me entrega un pequeñísimo envoltorio. Al dármelo, con cierta compasión en los ojos, me manifiesta:

- Es un regalo, para usted, del conduce saliente.

Dos diminutas ancas de rana, en honor a la verdad, muy bien asadas y crujientes.

- Siiissssssssssssssssssssssssssssssssssssssss ...



(1) A los animales, aves e insectos que aparecen en el cuento, el autor (en el transcurso de los más de tres meses que permanece preso en las tapiadas del Departamento Técnico de la Seguridad del Estado, de la provincia y ciudad de Pinar del Río, Cuba, a lo largo del verano de 1997, como castigo del régimen por ejercer el humor político y el periodismo independiente), o los ve dentro de las celdas, como es el caso de los mosquitos, abejorros, hormigas, grillos y cucarachas; o los escucha desde el interior de las mismas sin jamás verlos, nómina en la que aparecen, entre otros: la rana, la gallina y los pollitos, el caballo, el toro, el pitirre, la cabra, el burro, el guanajo, los perros lobos y los gorriones; o bien, desde el soleador, los observa volar u oye cantar, relación que incluye, por citar unos ejemplos: auras tiñosas, mariposas, abejas, tomeguines del pinar, y sinsontes. Desde ese lugar también escucha las voces de los jóvenes guardias del SMO cuando se relatan sus aventuras amorosas del último pase.
(2) En Cuba (coloq.): el sol.
(3) Benny Moré (El Bárbaro del Ritmo), Santa Isabel de las Lajas 1919 - La Habana 1963. Showman: máximo exponente de la música popular cubana. Cantante, bailarín, compositor, director de orquesta. Creador de “La Banda Gigante”.

SATIRA



PERROS LOBOS PING PONG
Por: Héctor Peraza Linares.


Una tarde de noviembre de 1871, en el África a orillas del lago Tanganica, el periodista Henry Morton Stanley, del New York Herald, localiza al famoso explorador David Livingstone, quien no tiene contacto con el mundo civilizado desde que comienza, años atrás, la búsqueda del nacimiento del río Nilo. La pregunta que hace el científico al reportero, en el instante del histórico encuentro, es la misma que formulo al salir de la prisión, del kilómetro 4 ½ de la carretera a la ciudad de San Juan y Martínez, en Pinar del Río, tras malvivir, casi cien días, incomunicado:
- ¿Qué pasa por el mundo? – aunque, yo agrego: - ¿Y qué pasa por Cuba?
En la época de Livingstone, las noticias no llegan a las selvas; y, en la mía, tampoco arriban a las celdas tapiadas (1).
- 1 -
En el Departamento Técnico de la Seguridad del Estado de Pinar del Río, en la madrugada del 24 de junio de 1997, el capitán Vladimir, al interrogarme por primera vez, con mis crónicas en sus manos y cara de sin amigos, inquisitorial, me advierte:
- ¡Con estos escritos usted se ha burlado del Comandante! (2).
Según el capitán, mis sátiras, difundidas por Radio Martí (3) y otros medios de comunicación, me pueden acarrear la pena máxima.
Y me da pena verme un alma en pena, a la cual pueden aplicar la máxima pena y, a la chita callando, parodio la canción:
- Ay pena, peniiiiiita, pena, pena... ¡de verme en el paredóóóóóón!
- ¡Se ha metido con la segunda Seguridad del Estado del Mundo! ¡Cojones!
Reitera la última palabra. Pone los puños como un boxeador. Me incita a que tenga una reacción violenta. ¿Para mantearme? No. Quizás, para matarme.
Y rememoro a Don Quijote, cuando dijo a Sancho Panza: “la boca sin muelas es como molino sin piedra, y en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante (4)”.
- No son cojines, ni cajones: ¡son los huevos de mis cojones! – pienso y callo.
Me niego a firmar mi declaración, pues la ha distorsionado. Da un estruendoso puñetazo en la mesa, y me lanza un golpe de karate, con el canto de su mano derecha, que para en seco casi al seccionar mi yugular en varios departamentos. ¡Me doy con un canto en el pecho, espalda y ombligo, al no tener que entonar el canto del cisne!
Reza un refrán abakuá (5): inuá borobutón borobutón inuá Ke afón kemio (6).
- ¡Mereces que te cortemos los huevos! – sentencia, terrorífico y pomposo.
Mis testículos suben como Edmundo Hillary y Tenging Norkay, al ascender el Everest, o como Matías Pérez (7) al remontar su fatídico vuelo en zepelín. Asustado, al igual que mis santos timbales (8), en la probable antesala del eunuquismo, razono:
- ¡Le ronca los berocos (9)!
- ¿Sabe qué manifestó mi hijo, que tiene ocho años de edad, al leer esto? – me pregunta un oficial, mostrándome mi crónica “Cuca la Emperatriz” (10).
- No – respondo.
Lo dicho por ¿el niño? me deja, patidifuso, a un pie del patíbulo:
- Me dijo: papi, al hombre que escribió esto lo deben fusilar.
¿Cuento chino del segurichi (11), del niño, o fallo de la jurisprudencia universal?
Esa madrugada arrecian los interrogatorios. Son como juegos de ping pong: preguntas, pings; respuestas, pongs. Dos días y dos noches sin dormir ni un segundo.
Más partidos durante la tercera, cuarta y quinta madrugada.
¡Ping!:
- ¡¿Tú no sabes en qué lío te has metido?!
¡Pong!:
- Capitán, ¡estoy a su merced! Si lo desea: ¡máteme!
Me imagino, de pie ante el muro del paredón, diciéndoles a mis verdugos:
- Ustedes me lo han quitado todo: el ordenador, el fax, dos máquinas de escribir, una grabadora, dos cámaras fotográficas, un radio receptor portátil de onda corta, libros, periódicos como El Nuevo Herald, El Diario Las Américas, El ABC, El Mundo, El País, Le Monde, Libération, las revistas Carta de Cuba, El Disidente, Fundación Hispano Cubana y Trazos de Cuba, casetes con grabaciones de mis crónicas difundidas por Radio Martí, cuentos que tengo inéditos, cartas, libretas de direcciones y teléfonos; dentro de unos segundos van a quitarme la vida, pero ¡hay una cosa que jamás podrán quitarme!
Mis victimarios, los fusiles en ristre y antes de recibir las tres órdenes, que son las últimas palabras que escucho en vida: ¡preparen!, ¡apunten!, ¡fuego!, con sorna y riendo a mandíbula batiente, seguros de que me lo pueden quitar todo, me preguntan:
- ¿Qué cosa es lo que jamás podremos quitarte?
- El apendejamiento (12) que tengo...
Ping pong, pong ping.
Pong ping, ping pong..
No logro dormir, pues me lo impide el reflexionar sin descanso en tres pongs diferentes: las que he dado, las próximas que puedo o debo dar, y las que nunca debo dar, que las llamo: nong pongs. Y la tensión de mantenerme, constantemente, en espera de oír pasos que vengan por mi, no precisamente para llevarme a que dé un paseo, del brazo de mi flaca, por la playa María La Gorda (13)...
Temo que mis hijos, Aymara y Héctor, así como Nery, la madre de ambos, sean traídos a las tapiadas. El oficial investigador los considera mis cómplices. En Cuba se dice: tanto delito tiene el que mata la vaca, como el que le aguanta la pata.
La lámpara fluorescente (a pesar de los apagones en la isla) permanece siempre encendida, a dos metros de mi litera; la migraña no me abandona, <>; cada día estoy más débil, por sólo comer los treinta granos de arroz que dan en almuerzo y comida; y escucho el aullido de los perros lobos de la gestapo (14), como si a mis oídos llegaran pasajes del famoso libro de Jack London:
- Aúúúúúúúúúúúúúúúúúúú.
Oferto a los cánidos:
- Les cambio la celda por “El Llamado de la Selva”.
En la tapiada no me permiten tener ni libros ni periódicos ni revistas ni radios ni bolígrafos ni nananina (15); no obstante, no me hacen caso y siguen, con el aúúúúúú aúúúúúú aúúúúú, tal cual indios Sioux al sitiar una diligencia.
Asimismo, el zumbido continuo, estresante y torturador de los mosquitos:
- Éééééééééééééééééééé.
Propongo que la ONU exija al régimen la capacitación de los sangrones (16) insectos con tonadas al estilo de “La Guantanam ééééééééééééééééééé ra”, por ejemplo.
- 2 -
El comienzo de las noches lo intuyo por el piar de los gorriones en sus nidos, que imagino asentados en la parte exterior de la tapiada:
- Pipipipipipipipipipipi.
A partir de ese instante, cada ocaso, acaso comienza para mi una nueva tortura, a paso de tortuga, consistente en la incapacidad de caer en brazos de morfea.
Desconfío de los dos presos comunes que comparten la celda conmigo. Creo que son chivas (17) del G-2 (18). ¿Son (19)? ¿Danzón (20)? ¡Son! Duermen, ¿o lo aparentan? Ignoran mi insomnio, ¿o no? Simulo roncar para que los segurosos (21) no conozcan mi calvario onírico. Con la sábana me cubro hasta la cabeza para protegerme de los ééééééééééé. Cuba. Junio, julio, agosto, septiembre: verano. La sábana se empapa con mi sudor. Una y otra vez la exprimo, como a naranja agria que me cocina la piel.
- Aúúúúúúúúúúúúúúúúúúú.
- Ëééééééééééééééééééé.
Organizaré – me digo – un coro integrado por perros lobos y mosquitos. Veinte de los primeros y veinte mil de los segundos. Un gorrión, con su cónico y cómico pico, será el director del coro. Tapiado, tapado y medio asfixiado, el aire me falta.
–¡Uffffffff! – resoplo. Como una tortuga, saco mi nariz fuera de la sábana. Los mosquitos vocean: - ¡Carne fresca! – mi nariz, aguijoneada, vuelve a su fino carapacho.
- Pipipipipipipipipipipi – es el piar de los bullangueros gorriones, gorrionas y gorrioncitos, que en mi desvelo escucho en las auroras.
Traduzco a las aves. A esas horas, los gorriones le preguntan a sus aladas consortes:
- ¿Qué quieres?
Las pajaritas, insatisfechas o insaciables, les responden:
- ¡Pipiripiar!
Los escucho haciéndose el amor y me embarga una gran envidia pipiripiática.
Llegan otras noches. Mi insomnio sólo lo interrumpe el conduce (22), al abrir la gruesa puerta de hierro para “conducirme”, no con la amabilidad de un botones de hotel..., a nuevos partidos de ping pong, en los que permaneceré, puede que varias horas, sentado en una silla cuyas cuatro patas están enterradas en el cemento del piso, y con un aparato de aire acondicionado, a toda máquina, a 30 centímetros de mi espalda.
El cambio de temperatura es como si pasara del Sahara a un iglú. ¿Berebere o esquimal? Los canarios descienden de los guanches, los guanches de los bereberes, y yo, de los canarios; mas, no tengo ascendientes entre los inuits del Polo Ártico.
Pregunto: “¿En qué se parecen una tapiada, un gorrión, una olla de presión y un aire acondicionado?” Respondo: “Que en la tapiada hay un hueco en el piso para hacer pipi y kk, el gorrión dice pipi y hace kk, la olla de presión hace pipi y no hace kk, y un aire acondicionado causa, en el sudoroso tapiado, ganas de hacer pipi y kk”.
A los veinticinco días de encierro y vigilia total, me trasladan de la tapiada siete para la treinta y tres, con miles de mosquitos menos que la anterior y donde no se escucha, en las madrugadas, el aullar de los perros lobos. ¡Ya no finjo roncar! Ronco de verdad, igual que roncan las olas contra los arrecifes en el faro de Roncali (23).
- ¡Kéom morronga (24)! - dijo, enigmática, una francesa al verme roncar desnudo.
“Que toda la vida es sueño” - me susurra Calderón de la Barca.
- 3 -
Desde hace siete años, en venganza de los más de tres meses de obligada abstinencia sexual, libre y libridinoso, en las auroras de Madrid, pregunto a mi mujer:
- ¿Qué quieres?.
Ella, española y por ende, exigente y pipicaresca, me responde:
- ¡Pipiripiar!
Ahora son los gorriones los que sienten, por mí, una gran envidia pipiripiática.
Veinticinco noches en vela transformadas, con el paso del tiempo, en espíritus burlones de centauras brujas del aparato (25), que bailan en las tinieblas, a mi alrededor, un guaguancó (26), profiriendo los siguientes conjuros:
- Aúúúúúúúúúúú, éééééééééééé, pipiiiiiiii kkaaaaaaa, ¡piiiiiiiiing!
Aún prisionero del maleficio, al ritmo del guaguancó, apunto con el pie al sexo de una hechicera, y tal como grita un comentarista deportivo un gol o un jonrón (27), que decide el campeonato a favor de su equipo favorito, en las madrugadas, vocifero:
¡¡Berocoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos!!!!
(1) Calabozos, sin ventanas ni rejas, de 2-3 metros de ancho por 3 metros de largo. Tienen por puerta una plancha de hierro de 7-8 milímetros de espesor (sin barrotes), un orificio a ras del suelo para las necesidades fisiológicas, muy escasa ventilación y sendos pares de literas. En estos infernales habitáculos los encarcelados son obligados a hablar en voz baja y, sólo por una urgencia, pueden reclamar la atención de un conduce, mediante golpes con los puños en la puerta, gritando el número de la tapiada. Poseen una bombilla continuamente encendida que, en ocasiones, los carceleros apagan ex profeso para sumir a los tapiados, durante impredecibles períodos de tiempo, en la más absoluta oscuridad. Su hermeticidad produce en el prisionero la sensación de encontrarse en una urna sepulcral. (Nota del autor).
(2) Las frases en negritas corresponden a expresiones textuales. (Nota del autor).
(3) Emisora que comenzó a transmitir, en 1985, de Estados Unidos hacia Cuba. En la actualidad, envía sus emisiones desde Miami, Florida, las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y cinco días del año, en onda corta y media. Noticias, entrevistas, reportajes, artículos, sátiras, parodias, comentarios y crónicas de periodistas disidentes que residen en la isla, editoriales y análisis conforman su programación. Es la estación de radio más escuchada en Cuba. El pueblo la sintoniza subrepticiamente. El régimen hace lo imposible por interferir sus señales. (Nota del autor).
(4) Don Quijote de la Mancha, Parte I, cap.18, pág. 79. Miguel de Cervantes, Obras Completas I, Santillana Ediciones Generales, S. L., Madrid, 2003.
(5) Miembro de la sociedad Abakuá, asociación con fines de ayuda mutua, de origen africano, formada exclusivamente por hombres. Diccionario del Español de Cuba–Español de España, Günther Haensch – Reinhold Verner, Gredos, Madrid, 2000.
(6) Muchos hablan lo que saben y otros saben lo que hablan: Lydia Cabrera, “Oye Ogbó”.
(7) Personaje que en 1856 despega de La Habana con su aerostato y desaparece sin dejar huellas. Diccionario del Español... (ídem).
(8) Coloquial: testículos. Diccionario del Español... (ídem).
(9) Berocos, verocos. Coloquial: testículos. Diccionario del Español... (ídem).
(10) Sátira que tiene por personaje central a una cabra. Trata el tema de la suspensión, en Cuba, de la cuota diaria de leche a los niños a partir de que arriban a los siete año de edad. Revista: Carta de Cuba 2, San Juan, Puerto Rico, 1996.
(11) Coloquial: miembro de la Seguridad del Estado. (Nota del autor).
(12) Coloquial: sensación de temor. Diccionario del Español... (ídem).
(13) Playa del sureste de la península de Guanahacabibes, bañada por las aguas de La Ensenada de Corrientes, a 300 kilómetros al Este de La Habana. El nombre, dice una leyenda, responde a una mujer (española o portuguesa), que un pirata rapta y lleva a vivir a ese lugar, donde tiene establecido su campamento. (Nota del autor).
(14) Coloquial: sinónimo de Seguridad del Estado. (Nota del autor).
(15) Expresa negación. El Habla Popular Cubana de Hoy, Argelio Santiesteban, editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1982.
(16) En singular: impertinente, antipático. El Habla Popular Cubana de Hoy... (ídem).
(17) En singular: delator. // Cabra. RAE, editorial Espasa Calpe, S. A., Vigésima Segunda Edición, Madrid, 2001.
(18) Coloquial: sinónimo de Seguridad del Estado. (Nota del autor).
(19) Danza y canción de origen cubano, mezcla de ritmos africanos, españoles e indígenas. (Nota del autor).
(20) Baile cubano, semejante a la habanera. RAE... (ídem).
(21) Coloquial: miembros de la Seguridad del Estado. (Nota del autor).
(22) Carcelero cuyo trabajo consiste en trasladar a los presos de las tapiadas a los interrogatorios, al soleador (patio de 7 X 8 metros donde, cada siete días y por espacio de quince minutos, los tapiados pueden disfrutar de los rayos del sol), o a la consulta médica. (Nota del autor).
(23) Faro situado en el extremo occidental de la isla de Cuba, en la península de Guanahacabibes, construido en 1850. Sus luces son visibles a más de 30 kilómetros de distancia, con una frecuencia de dos destellos cada 10 segundos. (Nota del autor).
(24) Morronga. Coloquial: miembro viril. Diccionario del Español... (ídem).
(25) Coloquial: sinónimo de Seguridad del Estado. (Nota del autor).
(26) Modalidad de la rumba cuya parte inicial de canto toma el carácter de un extenso relato. El baile es ejecutado por una pareja que lleva a cabo un juego de atracción y repulsión alusivo a la conquista de una mujer por un hombre y al acto sexual. En un momento en el que la mujer no logra hacer un gesto de cubrirse sus partes con las manos, auxiliado por un movimiento de la falda, de una manta o de un pañuelo, el hombre realiza un golpe pélvico hacia delante o apunta con el pie o con la mano al sexo de la mujer. En este momento la mujer corresponde con un gesto de derrota. Diccionario del Español... (ídem).
(27) Jugada consistente en recorrer las cuatro bases del béisbol de una vez. Generalmente provocada por haber sacado el bateador la bola fuera del terreno. Del inglés home run. El Habla Popular Cubana de Hoy... (ídem).
Autor: Héctor Peraza Linares – 8 de enero de 2005 – Madrid hector.peraza.linares@hotm

SATIRA


EL CUENTO DE LA BUENA PIPA... DE AGUA

Por: Héctor Peraza Linares.

Pides el agua por señas,
aunque estás fuera del agua,
te cortan la luz y el agua:
¡Se te hace agua el cerebro!

Descubres el agua tibia,
porque más claro, ni el agua,
aunque al bote le entre agua:
¡Pones agua de por medio!


El aguajirao(1).

-¡Agua que tengo sed! – grita la ciudad de La Habana. Su alarido tiene eco en varias de las ciudades de la isla de Cuba. Ellas, a una voz, lanzan a los cuatro vientos el grito que ha salido desde una barbacoa(2) de un viejo edificio de La Habana Vieja. Ellas también tienen sed.

Ante la falta de agua para el abastecimiento a sus respectivos hogares, personas, animales, y espíritus, dichas ciudades celebran un congreso para buscarle una solución al problema. La capital cubana, que preside el cónclave, mirándose coquetamente en las aguas del mar Atlántico, mientras se pinta el largo muro del malecón como si el mismo fuera su labio inferior, dice a los asistentes al evento:

- Amigas mías: ¡Estoy hecha un asco! Me da vergüenza que vengan a visitarme turistas extranjeros. ¡Yo que siempre fui tan provocativa y limpia! En mis tiempos, antes de 1959, las pipas de agua(3) me bañaban las calles día tras día, y en el bidel de Paulina(4) me aseaban cuando hacía el amor con mi esposo El Castillo del Morro(5), o al realizar mis necesidades fisiológicas. ¿Y ustedes cómo la están pasando con este infernal asunto que tanto me agobia y envejece?

Le responde Manzanillo:

- ¡En mis hogares hay un tremendo mal olor! ¡Hasta diez días he estado yo sin una gota de agua! ¡Imagínense ustedes como están mis retretes! ¡Soy muy pulcra! Esto es insoportable. ¡Así nunca ligaré ni a un poste de la luz eléctrica!

Punta Brava toma la palabra:

- Colegas, yo estoy pasando por las mismas vicisitudes que ustedes. ¡Qué horror! ¡No dispongo de agua ni para darle a los niños! Mis habitantes no pueden bañarse ni una vez por semana. En mis casas los pisos, las ropas de cama, los vestuarios de la gente, los platos, las cazuelas, los vasos, las cucharas, los tenedores, las sillas, las mesas, los animales de ceba, y hasta los orishas(6), todo está lleno de suciedad y de polvo. No tengo agua que darle a mis habitantes ni tan siquiera para que se laven sus cuerpos y ropas, o para que bañen a sus cerdos, santos y chivos. ¡En mis viviendas hay tremendo berrenchín(7) de chivo! ¿Puede algún castillo, poste de la luz, o monumento arquitectónico enamorarse de mí, si mi situación de inexistencia de agua persiste? ¡Por supuestísimo que no!

Allí presente a manera de invitado, el castillo del Morro, conocido también como el Castillo de los Tres Santos Reyes Magos del Morro o, más brevemente, como El Castillo de Los Tres Reyes, pide la palabra:

- Niñas, no se pongan así, monadas. Yo les meto mano como quiera que estén. A mi no me importa si están sucias, viejas, decrépitas, destartaladas, desguabinadas, ni si tienen las calles ahitas de huecos, y las casas con las paredes llenas de churre, grasa y mugre. Con mis doce cañones conocidos como ‘Los Doce Apóstoles’, o con los 14 de calibre 36 de la batería La Divina Pastora(8), le meto mano a cualquiera de ustedes sin escrúpulos de ninguna clase. No carezcan de material que aquí hay morro pa’ rato. ¡Dónde sea, cómo sea y pa’ lo que sea!

El enamoradizo y mundano Castillo, para caerle simpático y cortejar a las bellas ciudades cubanas allí congregadas, comienza a tirar, moviendo acompasadamente sus puentes y pasarelas, unos pasillos de baile. Al mismo tiempo entona, acompañado por voces que salen de las piedras de canto de sus coloniales ergástulas, la cancioncilla siguiente:

“Aquí tamo to’ lo morro
que venimo a rogá,
que no concedan permiso,
para cantá y bailá.

¡Ay mamá Iné!
¡Ay mamá Iné!
¡Todo lo morro
tomamo café!

El morrequero se va.

Ciudadita no te acuestes a dormí,
sin comerte un cucurucho
de maní.

Si te quieres por tus calles
divertí
cómprame un cucuruchito
de maní.

Mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”

La Habana se berrea(9) con su esposo. Embembada(10), le dice:

- ¡Tienes un morro que te lo pisas! Así es como llaman en España a los descarados. A mí, que soy tu mujer oficial, hace más de cuatro décadas que no me rozas ni con las bolas de hierro de tus famosos cañones. Ahora le ofreces tu virilidad a mis amigas. ¡Eres un viejo verde, un falta de respeto! ¡Pretendes traicionarme con mis mejores amigas. ¡Cacatúo! ¡Ocambo! ¡Camaján! ¡Veterano del tiempo de los piratas! ¡Hedonista! ¡Enfermo mental!





El Morro no le hace caso. Sigue con su rumba. Ahora baila y canta:


Yo no quiero a la siudá,
que me quiera dominá.
Me voy pa’ la rumba.
¡Me voy a cumbanchá!

Te toco la maraca,
te toco el acordeón,
me pongo la chancleta,
me voy pa’l malecón
a cogé una juma(12),
¡A ligá un bombón!

El enojo de La Habana es de tal envergadura que, despechada, coge por las torretas al Castillo de la Real Fuerza, y le espanta un sonoro y profundo beso en la veleta indicadora de la dirección del viento de La Giraldilla. Acto seguido, en 23 y L en el Vedado, se sube La Rampa, como si fuese una minifalda, hasta el piso 25 del antiguo Habana Hilton. Le enseña a los varones invitados, sus más profundas intimidades, entre ellas, La Bodeguita del Medio, el Túnel de la Bahía y las Tetas de Managua(11). En un segundo de su encabronamiento, agarra al Hotel Nacional por la azotea. Amenaza con reventarlo contra las añejas mazmorras de su secular esposo. Por un momento parece que la reunión se va a pique, que va a acabar como la Fiesta del Guatao(13).

El aludido, que nunca había visto tan bestializada a su mujer, para apaciguarla, le interpreta un son, que baila sobre un ladrillo:

A ti te gusta mucho Carola,
el ron de altura,
con sabrosura,
jumarte a solas...

Suavecito,
suavecito.
Suavecito é
como te guta má...

Debajo de la cama etá el majá...
¡Cuidao qué te pica y qué se va!

Súbitamente deja de bailar y de cantar, asustado por la terrorífica mirada que, en sus murallas almenadas, ella le clava. Temblándole de miedo las bocas de cinco de los Doce Apóstoles y de ocho de los 14 de calibre 36 de La Divina Pastora, le dice en tono de chulo de barrio a la Vieja Habana:

- No te pongas así, mami. A ti Castro te ha puesto desguabinada, ocamba, desconchinflada, mal oliente, descuajeringada y destartalada, pero sigues teniendo mas salsa que un guiso de carne con papa. Te queda ese swing, ese glamour, ese chic, esa sexyciudad, ese toque de distinción, de ciudad de gran clase, y esa satería mulata tuya que no la tienen ni París ni Londres ni Madrid ni Nueva York ni Nueva Delhi ni Nueva Caledonia ni Nueva Jersey ni Nueva Paz(14) ni El Cairo ni Roma ni Quivicán(15) ni ninguna ulbe capitalina en el mundo, asere. Vaya, es más: ¡esta noche quiero hacerte el amor, mi jabá(16).

Las palabras del Morro, que sabe más por viejo que por diablo, apaciguan a la cosmopolita y flirteadora dama. Ella, con suma zalamería, moviendo provocativamente de un lado a otro la cúpula del Capitolio Nacional, el antiguo Palacio Presidencial, la escalinata de la Universidad de La Habana, el center field del estádium del Cerro, los pabellones del hospital Calixto García, el orificio de entrada al túnel de la bahía y el edificio de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos de América, le dice a su vetusto cónyuge:

- ¡Qué romántico te veo, amor mío! ¡Será nuestra segunda luna de miel! – a continuación, con sumo interés, abriendo su boca desde Guanabacoa hasta La Lisa, Puentes Grandes como campanilla, como si le fuera a dar una mordida a su marido en uno de sus arcaicos voladizos, o en su larga atalaya, le pregunta:

-¿El amor me lo piensas hacer, como la primera vez, empleándote a fondo con Los Doce Apóstoles y La Divina Pastora?

-¡Qué va! ¡No! ¡Te lo haré con la torre del faro(17)! ¡Qué del faro al falo no hay más que una letra de diferencia, cariño! Pero te pongo una condición.

- ¿Cuál?

-¡Qué antes te bañes!- acto seguido, desenfunda sus cañones. A manera de piropo, parodia a El Cucalambé(18):

Con cocuyos en ventanas,
y un gran tabaco en la boca,
un morro sobre una roca,
las mira, bellas cubanas.

El resto de las ciudades, halagadas en sus femeninas vanidades, permanecen en silencio, a la expectativa, tal y como está, desde julio del actual año, el pueblo de Cuba, la disidencia interna y externa, y medio mundo, ante el Secreto de Estado en que se ha convertido la enfermedad de Castro. La Habana les dice:

- Amigas mías. Ustedes lo han oído. ¡Mi marido está dispuesto a hacerme el amor si me baño!

La capital cubana, experta en artes teatrales, con el fin de conmover a sus amigas, deja rodar una lágrima por el escenario del teatro García Lorca, y otra a lo largo de la pantalla del cine Payret. Una última le rueda desde el Cristo de Casablanca hasta el fondo de la bahía. Con voz suplicante y patética, dice a sus colegas congresistas:

-¿Cuál de ustedes puede prestarme unas quinientas pipas y doscientos cubos de agua para darme un buen baño en la Quinta Avenida, el Paseo del Prado, la Vía Blanca, la Virgen del Camino, la terminal de ómnibus y la de ferrocarriles, El Palmar, las calles Zanja, Carlos III, Neptuno y Belascoaín, La Víbora, San Miguel del Padrón, La Palma, Santos Suárez, la Avenida de Rancho Boyeros, la Tropical, Santiago de las Vegas, Rincón, la Ciudad Deportiva, el Bosque que lleva mi nombre, el río Almendares y el Quibú, las cincuenta posadas, el millón de viviendas y en mis dos millones de habitantes?

Sintomático silencio en la sala.

Según han informado numerosas agencias de noticias del periodismo independiente, el granuja Castillo de los Tres Santos Reyes Magos del Morro es ahora el gigoló de varias cretácicas capitales europeas. Hace pocos días, en una revista del corazón sueca, el show-morro expresó:

- ¡Las europeas son viejas, pero se bañan!

La Habana, no pudiéndose hospedar en el Palacio del Marqués de Aguas Claras, porque en tal edificio funciona el restaurante gubernamental ‘El Patio’, se ha visto obligada a escoger entre dos opciones: la jinetería(19) o el onanismo.

Finalmente, ha optado por el convento de Santa Clara(20). Ha dicho a la prensa:

- Aquí, al menos, tengo agua bendita.

1- Cortado, amoscado. Una persona se aguajira cuando se turba o desconcierta. Sinónimo; meterse en la piña.
2- Habitación que se construye en el interior de una casa o piso de puntal alto.
3- Camión cisterna que se utilizan para el transporte de agua.
4- También conocida como ‘fuente luminosa’. Está situada en la rotonda de la calle 26 y la Avenida de Rancho Boyeros. Los habaneros también llaman a la fuente ‘el bidel de Paulina’ (del francés bidet). Su construcción tuvo lugar durante la presidencia de Ramón Grau San Martín (1944-1948). Debe el pícaro sobrenombre a que la cuñada del presidente, que desempeñaba las funciones de Primera Dama, se llamaba Paulina.
5- Construido, sobre una gran roca a la entrada de la bahía de La Habana, a fines del siglo XVI. Obra de B. Antonelli. Sus cañones, entre otros, los doce de Los Doce Apóstoles y los 14 de la batería llamada La Divina Pastora, combatieron sin descanso durante la toma de la Habana por los ingleses en 1762. En el transcurso de los combates los ingleses dispararon 18.104 bombas contra el Morro.
6- Divinidad perteneciente a la religión sincrética afrocubana. Dicha deidad posee los atributos de un dios del olimpo yoruba y de un santo de la iglesia católica.
7- Mal olor que brota del cuerpo de los chivos.
8- Doce cañones de la época colonial ubicados en batería en el Castillo del Morro. Apuntan hacia la entrada de la bahía de La Habana. El valor actual de dichas piezas de artillería es simbólico, histórico y turístico.
9- Cuando una persona se emberrenchina, se enfada, se pone de mal humor.
10- Disgustada, enhocicada. Expresa una actitud poco comunicativa y retraída. Procede de ‘bemba’: labio grueso de la boca, por lo general el inferior. En plural: La boca o los dos labios de la boca de una persona.
11- Lomas mellizas a unos 20 kilómetros al sur de La Habana.
12- Coger una juma: coger una borrachera. Jumarse: emborracharse.
13- Cuando algo termina en una trifulca, riña o pelea se dice que terminó ‘como la fiesta del Guatao’. Alude a la forma en que acabó una fiesta en un lugar de las afueras de La Habana llamado El Guatao.
14- Pueblo situado al sur y extremo oriente de La Habana. 503 kilómetros cuadrados. Limita por el este con la provincia de Matanzas, al norte con el municipio de Madruga y al oeste con el de San Nicolás. Al sur su costa la baña el Golfo de Batabanó.
15- Pueblo a 40 kilómetros al sur de La Habana. De muy fértiles tierras. Economía principal: frutales, caña de azúcar y toneladas de buen humor criollo.
16- Mestizo-a resultado de la fusión de las razas blanca y negra. Son personas de piel y ojos claros, y depelo castaño claro o rubio. En Sudamérica lo llaman ‘ catire’.
17- En la actualidad es el faro, en activo, más antiguo de América Hispana. Emite dos destellos de luz blanca cada quince segundos. Situado a 48.83 metros sobre el nivel del mar. Desde su cúspide se puede alcanzar con la vista un radio de 18 millas. Cuba cuenta con 82 faros.
18- Poeta cubano más sobresaliente de la décima en el siglo XIX. Nace en 1929 en Victoria de las Tunas. Su verdadero nombre: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo. Educado, entre otros, por su abuelo, José Rafael Fajardo García, hacendado, cura y conspirador contra el gobierno colonial de la isla. Se desempeñó también como labrador, periodista, editor y dramaturgo. También escribió sonetos, letrillas, epigramas y romances. Se dio a conocer como El Cucalambé, que, según el ensayista y poeta Carlos Tamayo Rodríguez, da nombre a cierto baile de los afrocubanos. Desapareció misteriosamente, en Santiago de Cuba, en 1861. La parodia la hace el autor de los versos de El Cucalambé, pertenecientes a “Hatuey y Guarina”, siguientes:
Con un cocuyo en la mano,
y un gran tabaco en la otra,
un indio sobre una roca,
miraba el cielo cubano.

19- Oficio de la jinetera-o. Jinetera-o: 1- Término surgido durante el régimen castrista. Define a una cubana o cubano que practica la prostitución con turistas que visitan la isla. 2- Persona que obtiene dólares, euros u otras divisas, haciendo negocios no autorizados por el gobierno con extranjeros. 3- Verbo: jinetear.
20- Su inauguración data de 1644 por un grupo de monjas Clarisas llegadas de Cartagena de Indias. Fue el primer convento de mujeres en La Habana. Monasterio de clausura. Abierto al público en 1922.




SATIRA

EL MINISTRO, EL POTRO Y EL CENTAURO
Por: Héctor Peraza Linares

SORTILEGIO CONTRA EL ENEMIGO

Cuando atrapar intentan a un camaleón
bajo una estera
coge el color de la estera
y se confunde con ella.
Cuando atrapar intentan a un cocodrilo
en el lecho del río
coge el color del agua y se confunde
con la corriente.

Poema Yoruba
(para escapar a las maldiciones de un enemigo).

Ramiro Valdés, Ministro de Informática del Gobierno Cubano, asiste en Pogolote a una sesión espiritista. El médium entra en trance:

- Minitro, uté tené un animá de cuatro pata travesao.

Valdés le pregunta:

- ¿Qué animal de cuatro patas tengo atravesado?

- Uno potro savaje.

- ¿Qué debo hacer con ese potro salvaje que, según usted, tengo atravesado?

- Si no queré que comunimo caiga en Cuba, uté podé y debé dominá potro savaje.

¿Cómo se llama ese potro salvaje enemigo de la Revolución y del comunismo?

- Potro savaje tá llamá intené.

- ¿Cómo puedo dominar a esa bestia?

- Mu fáci, señó minitro. Uté tené que dá uno viaje a Francia pá traé una yegua savaje de Parí.

- ¿Debo hacer algo más?

- Sí. Uté tené que hacé lamó a yegua savaje de Parí.

- ¿Tengo que acostarme con la yegua salvaje?

- ¡Exato! Primero tené que acotase con yegua Fidé y Raú Catro. Depué uté, to’ lo Comité Centrá, to’ lo minitro, to’ lo Buró Político y to’ lo generale y coronele. Si no hacé utedé lo que píritu mío tá decí comunimo lo va tumbá potro savaje.

El médium calla y le da tres chupadas a un tabaco:

- Caracole tá decí que si tú hacé to’ lo que decí píritu mío, tú dominá potro savaje que tá llamáse intené.

El muerto termina la sesión espiritista con un proverbio Abakuá:

- Cheniché akuá cheniché akuá nyógoro (la avispa mata al Diablo metiéndosele en la oreja). Desde el mundo de las tinieblas lanza sonoras carcajadas:

- Jo, jo, jo, jo, jo...

Días más tarde, Ramiro Valdés, en el discurso con el cual inaugura la XII Convención y Feria Informática 2007, celebrada en Cuba en febrero del presente año, poniendo en práctica el consejo que le había dado el espiritista, manifiesta:

“El potro salvaje de las nuevas tecnologías (léase: internet) puede y debe ser dominado”.

Dicen que en voz baja repitió el refrán Abakuá: Cheniché akuá cheniché akuá nyógoro. Al abandonar la tribuna le gritó encolerizado a un informático europeo que por allí pasaba:

- ¡La Revolución no permitirá que la avispa de Internet se le meta en la oreja!

Un año después de la sesión espiritista, el ex Ministro del Interior de Cuba visita de nuevo al mismo médium. Tras el curandero montar el muerto, Valdés le dice:

- Señor espíritu, he seguido sus consejos al pie de la letra: Traje una yegua de París. De Fidel y Raúl Castro para abajo, todos los altos funcionarios del gobierno, el partido y los militares de elevada graduación, le hemos hecho el amor a esa bestia, que tiene fuego uterino. ¡Es supercaliente! ¡Gracias al consejo que usted me dio la Revolución ha logrado dominar al potro salvaje de las nuevas tecnologías, las cuales no son otra cosa que un mecanismo de exterminio global!

- Jo Jo Jo Jo Jo... – ríe el muerto – Píritu mío no fallá. Yo tá decí lo que yo tá decí. Tú tá vé que píritu mío é un píritu que to’ lo sabé..

- Sí, compañero espíritu – le dice con voz temblorosa Ramiro Valdés - pero ha surgido un terrible problema.

- ¿Cuá problemia tá sugí? – le pregunta el difunto.

- ¡Qué la yegua ha parido un centauro!

- ¿Uté tá decí a píritu mío que yegua tá parí bicho cuepo caballo cabeza persona?

- Así es.

- Píritu mío sabé: Uté minitro tá vení preguntá quién é lo padre de la criatura.

- Tiene usted razón, señor muerto. A eso he venido.

El curandero tira los caracoles y le dice a Ramiro Valdés:

- Letra tá decí criatura tené do taita, do padre: uno taita Raú y otro taita lo caballo.

- Quiere usted decir que la cabeza del centauro es hija de Raúl?

- Sí. Cabeza sé hija de Raú.

- ¿Y el cuerpo es hijo del potro salvaje?

No. Cuepo hijo de Caballo(1) cuepo hijo de Fidé. Centauro tá goberná Cuba ahora mimito.

- ¿A partir de ahora es el centauro quien ocupa los cargos de Máximo Líder, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro y Comandante en Jefe?

¡Exato!

Acto seguido el espíritu le recita al Ministro un refrán lucumí:

- Yalode aki boro Yeyé Moró chike chengue moro efá didi deramu (Dice la señora Ochún que el agua revuelta no se bebe).

Hace una larga pausa. Pasados diez megas de tiempo le advierte a Valdés:

- ¡Pueblo cubano tené grande misión que cumplí!

- ¿ Con la yegua? – le pregunta el Ministro.

- No.

- ¿ Con el potro?

- No.

- ¿ Con El Caballo?

- ¡No!

- ¿Con quién?

- ¡Con bicho cuepo Fidé cabeza Raú!

- De acuerdo. Dígame: ¿Cuál es la gran misión que el pueblo cubano tiene que cumplir?


- ¡Dominá y tumbá centauro! – Ríe:

- Jo, jo, jo, jo, jo...

Y regresa a ultratumba.


1- Uno de los sobrenombres del dictador Fidel Castro.

SATIRA

EL MUERTO DE FIN DE AÑO
Por: Héctor Peraza Linares


En Cuba, gracias a la Revolución,
las personas tienen el derecho, inalienable,
de morir en cualquier día del año:
¡siempre que no sea el 31 de diciembre!

En Tirabeque, finalizaba el mes de julio. Pablo, un habitante tirabequeño, quería morirse el 31 de diciembre de ese año. El Presidente del Comité de Defensa de la Revolución, el camarada Martínez, estaba en total desacuerdo.

- Pablo, mi ambia, si te partes un treintiguán de diciembre vas a joderno en la cuadra la fiesta del prósimo Aniversario del Triunfo de la Revolución, mi sooocio. Cambia de idea, bálbaro. Por ejemplo, te puedes rompel un dié denero, un tuentiguán de febrero, o cualquier otro día del año, asere. Tienes trescientos sesenta y cuatro días pa’ escoger, salvaje. ¡No seas terco, negueee! – Le dijo Martínez, en la jerigonza siempre empleada por su interlocutor.

Pablo, hizo como si lo hubiese escuchado. Cerró los ojos y aparentó dormir. Martínez, lo dejó sólo. Pablo, se durmió de verdad. Pasaron los días, las semanas y los meses, y no despertaba. Llevaba dormido tres meses y tres días. Los médicos decían que estaba vivo; los espiritistas, que se le había montado un espíritu burlón. Su mujer, Alicia, estaba segura de que su marido permanecía con vida. Ella conocía el carácter tozudo de su esposo. Sabía que él, por nada del mundo, dejaría de cumplir su propósito.

El 27 de septiembre, Pablo, abrió los ojos. Al despertar, le preguntó a su mujer:

- ¿Qué día es hoy, mi hembra?

Al darle Alicia la respuesta, Pablo volvió a cerrar los ojos, y se quedó de nuevo dormido. Antes de dormirse, le dijo a su cónyuge:

- Ricura, Despiéltame el treintiguán de diciembre.

Alicia, por ser militante del Partido Comunista de Cuba, comunicó a Martínez lo que Pablo le había dicho antes de que se volviera a dormir.

“El caso Pablo”, lo había seguido muy de cerca la dirección del Comité Municipal del Partido del poblado de Tirabeque, villorrio perteneciente a la provincia de La Habana. Sin embargo, el asunto se había mantenido en el más absoluto de los secretos partidistas. Se trataba de impedir que otros ciudadanos siguieran su mal ejemplo.

Riviero, el Secretario General del Partido en Tirabeque, llamó a sus oficinas a Martínez.

- Compañero Martínez, tiene usted que impedir que Pablo cumpla su objetivo.

- Camarada Secretario General – le respondió Martínez – Soy consciente de la importancia histórica de la misión que usted personalmente me ha encomendado. He tomado las previsiones necesarias para que el ciudadano Pablo no llegue a cumplir su contrarrevolucionario, pro-imperialista y anti-patriótico propósito.

- ¿Cuáles son esas medidas preventivas? – le preguntó Riviero.

- En primer lugar, para el día 31 de diciembre, nuestro Comité de Defensa de la Revolución ha organizado una fiesta descomunal con diez orquestas. Habrán, en total: cuarenta trompetas, treinta maracas, quince güiros, cincuenta guitarras y sesenta tambores, sonando en nuestra cuadra. A Pablo, al despertar, le será imposible morirse, porque él es un apasionado de la música. Diez cantantes, a ritmo de conga, entonarán estribillos como el siguiente:

“Pablo, no te mueras,
te esperan diez bailarinas,
dos rifles(1) de gasolina.
¡Y las mujeres encueras!”.

- ¿Y en segundo lugar?

- En segundo lugar, jefe, como usted bien conoce, Pablo, es un curda empedernido. En el momento en que despierte le colocaré en las manos un par de “rifles”.

- ¿Alguna otra medida?

- Por supuesto. Como que Pablo es tremendo mujeriego, al despertar verá delante de su cama, completamente desnudas, a diez de las más bellas bailarinas del cabaret Tropicana. Estoy seguro de que con esas tres iniciativas nuestro compañero abandonará la idea de morirse el día en que se cumplirá un Aniversario más del Triunfo de nuestra Revolución.

- ¿Y la compañera Alicia estará de acuerdo con esa última solución?

- Claro que sí, camarada. Ella está muy enamorada de Pablo y por tal de que no se muera es capaz de permitirle que haga lo que se le antoje. Además Alicia es una compañera de ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

Llegó el 31 de diciembre. Al mediodía entraron en la casa de Pablo las diez orquestas integradas por cuarenta trompetas, treinta maracas, quince güiros, cincuenta guitarras y sesenta tambores. También hicieron su entrada en el hogar del durmiente, Martínez, llevando en las manos las dos botellas de ron casero, las diez hermosas bailarinas del cabaret Tropicana y los diez cantantes.

A una orden de Riviero, los casi doscientos músicos comenzaron a tocar. Martínez, colocó en las manos de Pablo los dos “rifles” y, las bailarinas, vestidas con sus trajes de Eva, se dedicaron a mover, provocativamente, sus esqueletos al compás de la estruendosa música taconeando fuertemente con sus chancletas de madera sobre el piso de cemento. Todos: músicos, bailarinas y cantantes, entonaban un par de estribillos:


Pablito, pablito,
tírate del gajito (2),
¡que la conga ta’rrollando!
Tómate un traguito,
¡qué’tamo guarachando!

Pablo, no te mueras,
te esperan diez bailarinas,
dos rifles de gasolina.
¡Y las mujeres encueras!”

- ¡Despiértelo, camarada Alicia! –Vociferó el máximo líder del Partido Comunista en Tirabeque.

Alicia sacudió a su marido por los hombros, lo pellizcó, le extrajo con un alicate tres dientes y cuatro muelas, le mordió la nariz, ambas orejas y la nuca. Finalmente, le dio cuatro patadas en la cabeza, y le clavó un largo cuchillo en las costillas. Sus esfuerzos por despertarlo fueron inútiles: Pablo, según certificaron el médico y el babalao de Tirabeque, estaba muerto.

Esa noche, a las doce, en la cuadra no se celebró el Aniversario del llamado Triunfo de la Revolución.

El Secretario General del Partido de Tirabeque, le ordenó al Presidente del Comité de Defensa de la Revolución:

-Camarada, Martínez: para evitar que se repita el caso de Pablo, cuelgue en la puerta del bohío de cada vecino, un letrero que diga:


LA JUSTICIA REVOLUCIONARIA
CONDENA
A LA PENA CAPITAL POR FUSILAMIENTO
A CUALQUIER TIRABEQUEÑO
QUE MUERA
UN 31 DE DICIEMBRE

Al año siguiente, en dicha fecha y en cumplimiento de la mencionada orden, fueron fusilados Riviero y Martínez.

(1) Rifle: (del habla coloquial cubana de hoy) Botella de ron de fabricación casera.
(2) Tirarse del gajo: (del habla coloquial cubana de hoy) Levantarse de la cama.





SATIRA

LA OLLA DE PAPÁ BONIATO
Por: Héctor Peraza Linares



Plauto (Tito Marcio, 254 a. C., Roma, 184, a. C., Roma), comediógrafo latino, escribió La Olla. Molière (Jean Baptiste Poquelin, 1622, París. 1673, París), creador de la Comédie Française, plagió, genialmente, la mencionada obra de Plauto, con El Avaro. Fidel (Alejandro Castro Ruz, Birán, 1926…parece que está a punto el año de su desaparición física y espiritual...) imitó, burdamente, a Plauto y a Molière, con la olla arrocera.


Mamá papa y sus tres hijas, llamadas papita flaca, papita gorda y papita enana, fueron situadas por un trabajador del centro de acopio en una esquina del puesto de viandas. Papá boniato también arribó en esos momentos al mismo lugar. La noticia de la llegada de los tubérculos a la tienda le dio la vuelta al barrio en cuestión de segundos.

Papá boniato, Mamá papa, y las tres papitas le correspondieron, por la libreta de racionamiento, a Cuquita, la viuda de Federico el zapatero remendón. La mujer, al llegar a su casa, colocó las viandas en una caja de cartón. A continuación se dirigió al cuadro colgado de la pared de la sala y, como si hablara con una persona, le dijo:

-Federico, mi viejo, ¡qué lástima me da contigo! Te moriste con ganas de comerte un ajiaco y nunca te lo pude cocinar porque no tenía olla. Ya tengo una. Me la dio hace tres meses la Revolución. No la había podido estrenar ya que no había venido ni arroz a la bodega ni nada al puesto de vianda. Hoy me han tocado cuatro papas y un boniato. Los pondré a hervir ahora mismo.

La viuda saca la lengua. Se la pasa por los labios, la nariz, las orejas, el ombligo, el hígado, los riñones, el pulmón derecho y por los dedos de los pies como relamiendo algo muy delicioso que va a comer. Con la boca hecha un lago de agua dulce, le dice al retrato de su difunto marido:

-Mi viejo, el ajiaco que voy a hacer para el almuerzo me lo comeré en tu honor. Serviré dos grandes platos y me zamparé el contenido de ambos: uno por ti y el otro también por ti. Quiero que seas tú quien se coma las papas, el boniato, el caldo, el humo, el olor, el sabor y el aire. Yo no comeré nada.

Dichas palabras llegaron hasta la caja de cartón. Las tres papitas arrancaron a llorar. Papá boniato dormía, igual que lo hacían el gato Bigotes y la perra Yané.

- Mama papa – le dijo papita flaca a su madre llorando a almidón tendido - ¡Yo no quiero morir! ¡Nos van a meter en una olla con agua hirviente!

-Y a mí me da horror ir a parar al estómago de un difunto. ¡Le tengo pánico a los muertos! – expresó sollozando papita gorda.

-¡Qué será de mí! ¡Soy tan pequeña que el agua caliente me desintegrará! – aseguró en un largo lamento papita enana.

Mamá papa también lloraba. Se veía impotente e incapaz de realizar algo que evitara la inminente muerte de sus tres hijas, la suya propia y la de su esposo. El llanto de las cuatro papas despertó a Papá boniato que roncaba a los pies de papita gorda.

-¿Porqué lloran ustedes, mujeres? ¿Qué ha pasado?- preguntó el grueso tubérculo a su mujer y a sus hijas.

Papita gorda, la hija preferida de su padre, le explicó a Papá boniato lo que estaba a punto de suceder. El tubérculo, rascándose la panza, como hacen los dirigentes del Partido Comunista de Cuba al reflexionar en los destinos de la Patria, dijo:

- ¡Dejen de llorar! No olviden que soy un boniato sabio e infalible, igual que lo es el Máximo Líder de los boniatos de este país. Pronto encontraré una solución. ¡Yo las salvaré de morir en la olla arrocera!

- Las cuatro patatas, obedientes y esperanzadas, dejaron de llorar. Las tres pequeñas, presas de súbita alegría, se lanzaron a cantar con ritmo de conga afrocubana:

Somos las tres hermanitas,
hijas de Papá boniato,
enana, flaca y gordita:
¡Qué Cuba no tiene plato!

Papá boniato que se deleitaba escuchando lo que cantaban sus hijas, gritó:

- ¡Esa es la cosa, muchachitas! ¡Han dado ustedes en el clavo! Ya sé lo que tengo que hacer. Ahora, cállense que voy a poner en práctica un plan salvador.

De inmediato, Papá boniato, sabio como el Máximo Líder de los boniatos de este país, se puso a conversar con las ratas, cucarachas, moscas, mosquitos, hormigas, lagartijas, microbios, bacterias, virus, piojos, chinches, abejorros, avispas, alacranes, arañas peludas, ciempiés, bichos de la luz, guasasas, gorgojos, grillos, ranas, sapos, culebras, majases, auras tiñosas y larvas que vivían en barahúnda en aquella cocina.

La rata Rita, en nombre de los allí congregados, le dijo a Papá boniato:

- Nuestra estrategia es la siguiente: ¡Provocaremos a Bigotes y a Yané para que nos persigan y lo rompan todo en esta cocina!

-¡Qué no dejen títere con cabeza! – croaqueó la rana Salto Largo.

-¡Abajo los vasos y las cazuelas! – chilló el grillo Pata de Palo.

-¡Muerte a la olla! – vociferó el abejorro Zumbón.

- ¡A rompé lo platoooooooooooooooo! –proclamó la rata Rita.

En ese instante el homólogo del Máximo Líder de los boniatos de este país le ordenó a aquella heterogénea y abigarrada tropa:

- ¡Al ataque compañeros y compañeras! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Papa o muerte! ¡Venceremos!

Fue un huracán lo que cayó sobre el gato Bigotes y la perra Yané. Los dos animales, súbitamente enloquecidos, corrían por doquier. Abrían las puertas de los armarios. Lanzaban mordiscos a diestro y siniestro. Ladraban, maullaban y destrozaban cuanta cosa encontraban a su paso. Al poco rato en la cocina todo había sido roto a causa del reto y del rito de la rata Rita.

Entusiasmadas y guaracheras, enana, flaquita y gordita, con el acompañamiento musical de Mamá papa, coreaban:

Somos tres pequeñas viandas,
en una finca nacimos,
y nos vamos de parranda:
¡A convertirnos en vino!

María, había ido a la casa de una vecina para pedirle un poco de sal con la cual condimentar el ajiaco. Al entrar a la cocina vio que su olla, vasos y platos estaban destrozados. Sufrió un shock descomunal. Se acercó al cuadro. Esgrimió las viandas delante de los risueños y burlones ojos del muerto. Enloquecida, le espetó al hambriento y antes de tiempo avejentado rostro del extinto:

-¡Por tu culpa no comeré ajiaco, viejo impotente!

Decepcionada de la Revolución, del Máximo Líder de los boniatos de este país, del zapatero remendón, y de la vida, María le cambió a un alambiquero clandestino fabricante de vino casero, conocido en el barrio como Pepe Pipa, las cuatro patatas por una sopa de gorriones.

Mamá papa, papita flaca, papita gorda y papita enana, con sus respectivas aquiescencias, fueron transformadas por Pepe Pipa en vino. Comentan los vecinos del barrio que, a partir de aquel día, la persona que toma de una botella de vino fabricada por el alambiquero clandestino, de inmediato comienza a cantar y a bailar:

Somos las tres hermanitas,
hijas de papá Boniato,
enana, flaca y gordita:
¡María, no tiene plato!

Somos tres pequeñas viandas,
en una finca nacimos,
ahora bailamos la zamba,
en el llano y el Turquino,
y nos vamos de parranda:
¡A convertirnos en vino!

Diz que, con la de María, en la isla son millones las ollas en cola para ser reparadas.

Papá boniato murió alcoholizado.




jueves, 20 de septiembre de 2007

SATIRA

TESTAMENTO CASTRÓLOCO


Por: Héctor Peraza Linares

Memento, homo, quia pulvis est et in pulverem reverteris.
Recuerda, hombre, que eres polvo y polvo volverás a ser...
Génesis 3.19




Escriba usted, compañero notario:

Muero en la indigencia. No poseo nada material, excepto una isla de ciento once mil kilómetros cuadrados. Sólo soy propietario de las tierras, fábricas, playas, hoteles, restaurantes, medios de comunicación y de producción, transportes, yates, comercios por dólares, armamentos y de los cinco millones de trabajadores que hay en este país. No tengo ni un céntimo, salvo la totalidad del oro existente en las arcas del Banco Nacional de Cuba, y algunos miles de millones de euros en la banca europea. Las masas son las únicas verdaderas propietarias de nuestra nación. Ya lo dije una vez: “¿Pan sin terror? ¡No y mil veces no! Para mi querido pueblo: ¡Terror sin pan!”.

Termino mis días habiendo vivido como vivió San Francisco de Asís. La única diferencia entre el santo y yo, es que él usó como cinturón un cordón del que siempre colgaba una cruz; en tanto que yo he usado, como cinturón, un zambrán del que siempre ha colgado una pistola.

¡¿Cuánto no dieran los camaradas europeos por tener, en sus países, una cartilla de racionamiento como la que, desde hace más de cuarenta años, garantiza mensualmente a cada cubano treinta granos de lenteja con gorgojo, un cuarto de moco de pavo, la foto de un filete en el noticiero de televisión, y diez toneladas de promesas de un próspero futuro?! ¡Tal herencia la pueden y la deben hacer suya, viniendo a vivir a Cuba, los camaradas de cualquier rincón del mundo que sean fanáticos defensores de mis ideas!

A Diógenes, le dio la locura por acaparar cosas. Las personas que llevan para sus casas cuanto objeto encuentran en la basura se dice que padecen del Síndrome de Diógenes. Yo he acaparado infinidad de cargos. A quienes me imiten en dicho acaparamiento se dirá que tienen el Síndrome de Castro. ¡Con esto no quiero decir que mis cargos hayan sido basuras ni que las basuras hayan sido mis cargos! Mi síndrome se lo dejo en herencia a los millones de dirigentes del Partido, funcionarios del Gobierno, y altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ellos se sienten orgullosos de vivir en un país donde por cada indio hay diez caciques. A eso la mafia de Miami lo llama burocracia. En honor a mi memoria debe llamarse: castrocracia.

Stalin testó los Gulags; Hitler, los campos de exterminio. ¿Qué lego yo? ¿Los miles de cubanos que ordené fusilar porque se alzaron contra mí? Los miles que llevé a morir en guerras en África y América Latina? ¿Los miles que han desaparecido comidos por los tiburones intentando llegar a Estados Unidos? ¿Los miles que han muerto en el exilio sin que les haya permitido retornar de visita a este país? ¿O acaso los millones de padres y madres, hijos e hijas, abuelos y abuelas, nietos y nietas, hermanos y hermanas, tíos y tías, primos y primas, padrinos y madrinas, cuñados y cuñadas, suegros y suegras, yernos y nueras, concuños y concuñas, amigos y amigas, vecinos y vecinas, novios y novias, y cónyuges que han muerto en la isla sin haber vuelto a ver a sus familiares, cónyuges, amistades y vecinos exiliados en los Estados Unidos o en cualquier país del mundo? ¡Nada de eso! ¡Por supuesto que no! Lo que traspaso a este pueblo en herencia es: ¡La perfecta división geográfica e ideológica del ciento por ciento de las familias cubanas!

Al morir el Papa Juan Pablo II colocaron sobre su féretro una Biblia, y el viento movió sus hojas. Dicen que fue “el aire del Espíritu Santo”... Un gran enigma que nadie ha podido aclarar... Cuando muera pondrán sobre mi ataúd El Capital de Carlos Marx, y le situarán cerca la hélice de una avioneta Cessna 310, con el motor encendido, similar a aquella en la que viajaba Camilo Cienfuegos cuando desapareció. Dicen que “sin dejar rastro alguno”... Un gran enigma que nadie ha podido aclarar...

Leonardo da Vinci dejó plasmada en el rostro de Mona Lisa la sonrisa más enigmática y equívoca de la historia de la humanidad conocida como sonrisa leonardesca; yo dejo plasmado, en el rostro de los casi doce millones de cubanos que viven en la isla, el avejentamiento más prematuro e inequívoco de la historia del Hombre conocido como avejentamiento castresco. Algún gran pintor plasmará, en un óleo, a la primera en perfecta simbiosis con el segundo. Tal cuadro se llamará: “Mona Lisa, sin sonrisa, busca una Visa”.

Hay plena identidad testamentaria entre Walt Disney y yo. Él, logra, con su magia como dibujante, que el cómico llanto de un muñeco animado haga reír a niños, jóvenes y mayores en los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo. Yo, logro, con mi magia como comandante, que la triste risa de niños, jóvenes y mayores en los cuatro puntos cardinales cubanos haga llorar al Pato Donald, al ratón Mickey, a Blancanieves y los siete enanitos y a cualquier muñeco nacido del ingenio del célebre creador.

He logrado que a Cuba la hayan dejado de llamar ‘la azucarera del mundo’. Ahora, gracias a mi legado, la llaman ‘la salación del mundo’.

Al concluir mi testamento político le reprocho al difunto Nikita Jruschov que, en 1961 durante la Crisis de los Misiles, no haya iniciado la guerra nuclear contra Estados Unidos de Norteamérica. Si el pusilánime Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética me hubiere hecho caso, la humanidad habría desaparecido, ¡pero el mérito de tan colosal suceso histórico hubiera sido exclusivamente mío!

El notario le pregunta:

-¿El mundo que hizo Dios usted lo hubiese destruido?

-¡¡Ése habría sido mi testamento!!